No te calles frente al acoso sexual

En nuestro blog anterior hablábamos respecto a identificar que prácticas o acciones en nuestros lugares de trabajo son consideradas como acoso laboral y que acciones debemos tomar si en algún momento debemos afrontar una situación de estas. 

En esta publicación retomaremos el tema del acoso, pero haciendo énfasis en una de sus formas más comunes, incómodas y denigrantes: El acoso sexual.

Aunque en ámbitos laborales las mujeres con respecto a los hombres son víctimas mucho más comunes de este tipo de ataques, en los últimos años, dicho fenómeno se ha disparado y tanto hombres como en mujeres se han visto inmersos en este tipo de situaciones. El portal Web “Stop Street Harassment” en enero de 2018, aplicó una encuesta representativa a nivel nacional de 2.000 personas sobre acoso y agresión sexual, realizada y encontró que en todo el país, el 81% de las mujeres y el 43% de los hombres informaron haber experimentado alguna forma de acoso y / o agresión sexual en su vida.

 Durante un par de décadas, la mayoría de las organizaciones y ejecutivos han estado lidiando con el problema, pero el acoso sexual todavía nos acompaña, como ha dejado claro el movimiento #MeToo. Hoy en día, alrededor del 40% de las mujeres (y el 16% de los hombres) dicen que han sido acosadas sexualmente en el trabajo, una cifra que, sorprendentemente, no ha cambiado desde la década de 1980. En parte, esto podría deberse a que ahora es más probable que las mujeres utilicen el término “acosador” en vez de “atrevido” para referirse a un jefe problemático. Pero dado lo generalizados que se han vuelto los procedimientos de quejas y la capacitación sobre conductas prohibidas, ¿por qué los números siguen siendo tan altos? Este es un interesante interrogante que nos plantea The Harvard Business Review. 

The Washington Post y la cadena ABC llevaron a cabo una encuesta en la que un tercio de mujeres afirmaba haber sido alguna vez objeto de insinuaciones sexuales no deseadas por parte de un superior o compañero de trabajo con poder sobre su puesto y de este grupo, una tercera parte señalaba que ese jefe o empleado había abusado de ellas. El mismo sondeo señalaba que 6 de cada 10 mujeres que había sufrido ese asedio no lo habían notificado a ningún supervisor. Las afectadas declaraban sentirse intimidadas (el 60%), avergonzadas (el 31%) y, sobre todo, enfadadas (83%).

El acoso sexual en el trabajo es un asunto nocivo: quien lo sufre se siente culpable y se avergüenza de ello, lo que representa dos grandes motivos para callar y pocos para denunciar. Quien lo conoce necesita fingir ignorancia para justificar su inacción o indiferencia, y quien lo comete suele disponer de un radio de acción y de poder que le hará salir impune. 

El portal estadounidense Statista ofrece unas cifras alarmantes al respecto: La investigación encontró que el 60 por ciento de todas las mujeres estadounidenses han sido acosadas sexualmente por un hombre en algún momento, mientras que el 27 por ciento no lo ha hecho y el 8 por ciento prefiere no decirlo. Cuando se trata de reconocer el problema, el 27 por ciento de los estadounidenses lo considera muy grave, mientras que el 42 por ciento piensa que no es algo tan serio.

The Harvard Business Review, comenta en una de sus publicaciones que el término acoso sexual se extendió por los círculos académicos en la década de 1970 y comenzó a ganar fuerza como concepto legal en 1977. Ese año, la académica legal feminista Catharine MacKinnon presentó el argumento de que el acoso en el lugar de trabajo constituye discriminación sexual, que es ilegal según la Ley de derechos civiles de 1964. Los jueces federales habían rechazado previamente esta idea, pero en 1978 tres tribunales habían estado de acuerdo con MacKinnon, y en 1986 la Corte Suprema estuvo de acuerdo. Existen múltiples definiciones de acoso sexual pero todas ellas coinciden en dos aspectos: que se trata de una conducta con componentes de carácter sexual y que atenta contra la dignidad de la persona que es víctima de dicha situación. McKinnon (1979) la describe como  “la imposición no deseada de favores sexuales en el contexto de una relación desigual de poder” y considera como ejemplos las sugerencias verbales o chistes con connotaciones sexuales, guiños, abrazos, pellizcos, las proposiciones indecentes y las relaciones sexuales impuestas por la fuerza.

La Comunidad Europea en el año de 1991, refiriéndose a la dignidad de la mujer y el hombre en el trabajo, abordó este tipo de acoso y propuso lo siguiente:

El acoso sexual es “toda conducta de naturaleza sexual (incluimos conductas verbales, no verbales y físicas) u otros comportamientos basados en el sexo que afectan a la dignidad de la mujer y el hombre en el trabajo, incluida la conducta de superiores y compañeros.

Resultará inaceptable si:

  • Dicha conducta es indeseada, irrazonable y ofensiva para la persona que es objeto de la misma
  • la negativa o el sometimiento de una persona a dicha conducta por parte de empresarios o trabajadores, se utiliza de forma explícita o implícita como base para tomar una decisión que tenga efectos sobre el acceso de dicha persona a la formación profesional, al empleo, a la continuidad en el mismo, al salario o a cualquier otra decisión relacionada con el ámbito laboral.
  • Esta conducta crea un entorno laboral intimidatorio, hostil y humillante para la persona que es objeto de la misma, pudiendo, en determinadas circunstancias, ser contraria al principio de igualdad.

En los diversos lugares de desarrollo laboral, las conductas de acoso sexual pueden desencadenar angustia emocional, disminución del rendimiento, produciendo altos costos para toda la organización no solo en el aspecto económico sino también en la capacidad de producción del personal y su salud física y mental. 

Brindar capacitación sobre prevención del acoso sexual a su equipo de trabajo contribuye a parar este fenómeno y aumentar la dignidad y moral del equipo. Es importante aprender qué hacer cuando se enfrentan a estas situaciones. 

Existen muchos mitos con respecto al acoso sexual, y estos son dos de los más comunes: 

En Rocío Life Coach estamos para apoyarte respecto a las herramientas que puedes brindar a tu equipo laboral para crear un entorno seguro y crear conciencia sobre lo que constituye el acoso sexual. Visítame en mi página web https://rociolifecoach.com/es/contacto/ y elaboremos juntos un plan estratégico para tu empresa.

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