¿Eres adicta a las redes sociales?

¿Sabías que hay más de 2 millones de usuarios de medios sociales en el mundo, que se envían aproximadamente 500 tweets, 70 millones de imágenes se suben en Instagram y más de 300 horas de video se producen al día? ¿Y lo más interesante es que estamos tan desbordados de contenido que nuestras vidas, nuestras relaciones y hasta nuestra biología se están viendo afectadas?

A continuación, te hablaremos sobre la adicción a las redes sociales, te explicaremos en que consiste y los principales síntomas para que aprendas a reconocer si tú o un familiar o amigo cercano la padecen.

¿Qué es una adicción tecnológica?

Llamada también, adicción no química o adicción sin droga, es una conducta repetitiva que, como todas las adicciones genera placer, al menos en las primeras fases, y silenciosamente lleva a la pérdida de control, generando interferencia grave en la vida cotidiana, ya sea a nivel personal, laboral, familiar, social y académica.

El uso problemático de las redes sociales, conocido como adicción a las redes sociales o ciberadicción, es una forma de dependencia psicológica o conductual a las plataformas de las redes sociales, parecido a la ludopatía (dificultad por controlar los impulsos), el trastorno de adicción a internet y otras formas de uso excesivo de los medios digitales, que se diagnostica cuando una persona realiza permanentemente actividades en línea a costa de incumplir con las responsabilidades diarias o perseguir otros intereses y sin tener en cuenta las consecuencias negativas que estas traen.

Otra manera de saber cuando el uso de los Medios Sociales se ha vuelto una adicción es cuando produce aislamiento social o ansiedad. Cuando se empieza a afectar la autoestima y la persona pierde la capacidad de autocontrol. Sentimientos como el buscar popularidad, querer tener innumerables “amigos”, el deseo y la necesidad de coleccionar “Likes”, la ansiedad producida por que algunas personas no reaccionan frente a una publicación, la necesidad de revisar las aplicaciones sociales en el teléfono permanentemente para saber estados de respuesta a los post, necesidad de compararse con otros y saber cada detalle de sus vidas, deseo de pasar largas horas, especialmente en la noche revisando publicaciones sin sentido, son algunas maneras de saber que se están dando pasos hacia la adicción.

¿Cuál es la dinámica que se genera en las redes sociales?

Validación social: como seres humanos necesitamos de la validación de nuestros pares para construir nuestra identidad y para sentirnos seguros y sostenidos. Esto ha sabido ser muy bien usado por compañías como Facebook, que se encarga de compartir el contenido de manera que seas visible a tus amigos y amigos de amigos y de recordarte y recordarles lo que has publicado, simplemente para mantener a la gente conectada y de esta manera crear una falsa validación social (aunque real para el usuario de la cuenta).

Ventana a la vida de los demás: otra característica de los seres humanos, es su necesidad de saber de la vida de los demás, esto no es bueno ni malo, solo una realidad, el problema es cuando se convierte en una necesidad imperativa. Las redes sociales abrieron esta ventana a la vida de muchas personas, al punto de que cuando ya es un vicio, la persona siente la necesidad de publicar cada cosa que está haciendo y al espectador, la necesidad de ver cada movimiento de los otros. Esto ha llevado a que aparezca una nueva enfermedad mental llamada en inglés FOMO (Fear of Missing out), es decir, miedo de perderse algo de lo que ocurre en la vida de los otros o en la vida social.

Ser visible: Las redes sociales les permiten a sus miembros ser visibles y esto ha llevado a que muchos creen la idea de una falsa felicidad y perfección, de un mundo perfecto que quieren dar a conocer a los demás y que creen es su propia identidad. Esto genera un profundo sufrimiento al vivir dos realidades, una invisible y dolorosa y otra visible e irreal.

Ser invisible: por el contrario, muchos usuarios son espectadores invisibles, quienes siguen a muchos y observan sus vidas comparándose con los demás y sufriendo en silencio y en el anonimato. El efecto en la autoestima por la comparación permanente no se hace esperar y lleva a mayor anonimato y deseo de lo absoluto desde un contexto invisible.

La motivación de las personas para tener cuentas en twitter, facebook o Instagram son múltiples, como interactuar con otros, ser visible ante los demás, reafirmar la identidad ante un grupo determinado de amigos, así mismo estar conectado a ellos o intercambiar fotos, videos o música, a su vez esto facilita el enganche porque son gratuitas y es tan sencillo permanecer todo el día en ellas, ya que al mirar la hora ya se sabe si una persona tiene notificaciones, aparte también permite de alguna manera tener “control” sobre los demás (si han leído el mensaje, si están en línea o hasta a qué hora ha sido su última conexión).

De este modo conectarse a las redes sociales y estar metido todo el tiempo en internet es posible todo el tiempo, nada más al levantarse y ser lo primero que vean, así como acostarse y ser lo último que vean. Mas que el número concreto de horas conectado, lo determinante es el grado de interferencia negativa en la vida cotidiana.

En concreto, los adolescentes constituyen un grupo de riesgo mayor porque tienden a buscar sensaciones nuevas y son los que más se conectan a internet, además de estar más familiarizados con las nuevas tecnologías.

Señales de alarma de dependencia a internet

Un estudio realizado por la universidad de Harvard encontró que el efecto del uso permanente de los Medios Sociales produce una reacción química en el cerebro similar a la producida por el consumo de sustancias adictivas como la cocaína.

Por ello, se deben tener en cuenta las principales señales de alarma que indican una dependencia a las redes sociales y que pueden reflejar el inicio de una adicción son:

  • Necesidad de revisar el teléfono permanentemente, ansiedad al no tenerlo o imposibilidad de desconectarse de este.
  • Privación del sueño, dormir menos de 5 horas por estar conectado a internet, a la que se dedica unos tiempos de conexión anormalmente altos.
  • Descuidar actividades importantes como el contacto con la familia, el trabajo, las relaciones personales, el estudio y la salud.
  • Sentirse ansioso e irritado excesivamente cuando la conexión falla o resulta muy lenta.
  • Intenta limitar el tiempo de conexión, pero no logra conseguirlo y perder la noción del tiempo mientras se consume contenido.
  • Mentir sobre el tiempo real que se está conectando.
  • Aislarse, bajar el rendimiento académico o profesional.

Es importante poder y saber identificar este tipo de síntomas en nosotros, nuestros familiares o amigos que están obsesionados con el internet, e intentar cambiar los hábitos cuando se empiece a detectar, pero si es algo incontrolable es necesario buscar ayuda, así que no dudes en contactarme, yo te puedo ayudar.

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