Chantaje de hijos a padres

Como ya lo veníamos hablando en nuestro blog anterior, el chantaje es un tema complejo que tiene muchas ramas.

Otro tipo de chantaje es el de los hijos hacia sus padres. Este, sin duda, tiene que ver con la enseñanza de los padres hacia sus hijos, de cómo hacerlo, pero también la nueva generación de padres tiene temor a sus hijos, a traumatizarlos o simplemente no quieren repetir lo que vivieron con sus padres, asi que permiten a sus hijos hacer lo que ellos quieran, convirtiéndolos en chantajistas más grandes que ellos.

Los niños desde muy corta edad están aprendiendo a chantajear a sus padres para conseguir lo que quieren, hecho que también es tan común como el anterior. Este chantaje los niños empiezan a realizarlo desde cortas edades, es muy probable que a medida de su crecimiento sigan haciéndolo y con mucha más frecuencia.

Conozco el caso de una cliente quien le teme a su hijo de dos años y cuando el niño se sale de control, ella (la mamá), sale corriendo a esconderse en el baño, único lugar en el que se siente protegida. Este es un ejemplo perfecto de la perdida de control y el temor desarrollado a los hijos, generado por la crianza de la que la mamá fue víctima y el miedo a repetir el estilo de crianza y lastimar a su hija.

Cuando en un sistema educativo familiar la dinámica de acción es a través del chantaje, la relación entre padres e hijos ya es conflictiva. Lo vemos muy a menudo por ejemplo en parques con niños pequeños, que los padres les dicen vamos a casa, y el niño empieza a llorar a lo que el padre responde “¿quieres un helado para que dejes de llorar?” y otros, también para que cumplas con tus responsabilidades, dicen “¡si haces lo que te toca te dejo el computador un rato!”. ¿Acaso no es “lo que le toca”? Es decir, su recompensa debería estar en la gratificación que viene del acto mismo, por ejemplo, la gratificación de tender la cama es encontrarla tendida y tener una habitación organizada, esto en sí mismo no debería tener recompensa extra. O el hacer la tarea, la recompensa está en aprender, no tenemos porque chantajear a nuestros hijos con un regalo por hacer lo que deben hacer.

Estos tipos de comportamientos ya en sí son chantajes. Así es como se aprende esta forma de comunicación perjudicial y conflictiva que no les permite crear autonomía, autocontrol y responsabilidad, convierte la relación entre padres e hijos en mercantilista, basada en una recompensa material para lograr lo que se desea.

Nos hemos convertido en una generación culposa que permite a los niños hacer lo que desean sin saber el perjuicio que les hacemos y desde ya, vamos recogiendo los frutos de los pequeños tiranos que estamos creando. No me refiero a que esté de acuerdo con el abuso, chantaje, castigo o violencia en general del que muchos fuimos víctimas como “la manera de educar”. Tampoco estoy de acuerdo con quienes se ríen y defienden “la chancleta” como la manera de hacer al otro obedecer, pues repito, la violencia tampoco es el camino. Más bien creo en una relación clara y equilibrada en la que el respeto es el centro, sin importar la edad.

Todas las maneras anteriormente descritas conllevan al empobrecimiento de la vida familiar, dada por la reducción de la comunicación a las promesas falsas que siempre se terminan incumpliendo, cosas como “me voy a comportar mejor, pero a cambio de…” Han llegado a una fase en la que los hijos “venden” y los padres “compran”.

Otro tipo de violencia, también puede ser fisico o psicologico, en este caso, de hijos a padres. Cuando los padres llegan a sentir un acumulado de emociones negativas es que son chantajeados por sus hijos, que los llevan a ceder a los deseos de ellos porque de lo contrario no consiguen estar en calma.

De hecho, los padres que son chantajeados no son capaces de reconocerlo y aceptarlo porque confunden su culpa, miedo, ansiedad y frustración con errores en decisiones tomadas. Al final solo ven un camino sin salida.

Para identificar este tipo de chantajes, te dejamos aquí 4 principales métodos que suelen utilizar más lo hijos para manipular a sus padres:

1. Simula sentirse víctima de una situación

2. Te hace culpable de una situación

3. Monta espectáculos para tener tu atención y lograr sus propósitos

4. Gritos y malos tratos, violencia física. Una muy común es “Te odio” que entra como una daga en el corazón de los padres y desde allí ceden buscando ganarse el amor de sus hijos

Si estás viviendo una situación así con tus hijos, te sugerimos que pongas en marcha estos pasos:

1. Poner límites

2. Ser ejemplo

3. Mantener la calma

4. Aprender a decir NO cada vez que se presente un berrinche

Cuando una familia se encuentra en una situación como esta debe buscar ayuda para mediar, cambiar el estilo de educación familiar, asi que llamanos, estamos listos para servirte.

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