Chantaje de padres a hijos

El chantaje emocional, como ya lo hablamos en mi blog anterior, es un tipo de manipulación muy común que puede tener graves repercusiones en la víctima, pero que también habla de los hábitos y estado emocional del victimario. El chantajista emocional utiliza esta táctica con frecuencia para obtener lo que desea, convirtiéndose en una enorme pesadilla en el diario vivir de quien le acompañe.

La persona que usa el chantaje utiliza las emociones del otro como moneda de cambio para obtener lo que desea. Todos en algún momento nos hemos visto involucrados en situaciones donde ha habido chantaje y todos, en alguna situación, lo hemos utilizado.

El chantaje es más común de lo que imaginamos y existen varios tipos. En esta serie de blogs vamos a hablar en detalle sobre varios de estos.

Primero, hablemos de uno muy especial, el de los padres hacia sus hijos. Sabemos que educar a los niños no es tarea fácil, por lo que muchos padres recurren al chantaje emocional como la principal herramienta para hacerlo. De allí que frases como, “si haces tu tarea te compro un helado”, o “si haces tus oficios te regalo un juguete”. Creemos que son frases normales. Es más, estamos tan acostumbrados a usarlas, o quizá así las usaron con nosotros, que no nos damos cuenta de que les estamos enseñando a nuestros hijos el valor del chantaje para obtener resultados.

En ocasiones la relación entre padres e hijos se vuelve tormentosa por culpa de los mismos. Critican, manipulan, se victimizan e incluso compiten con sus propios hijos. Se trata de una serie de actitudes que actúan en el equilibrio emocional de nuestros hijos. Y lo peor, no se trata de un chantaje claro y evidente, sino de uno dulce que hace sentir al hijo culpable y responsable del adulto.

He conocido a muchos de mis clientes que lo sufren y dicen, “mi carga es que debo responder por mi madre, aunque ella me trate mal, ella siempre me recuerda que es mi responsabilidad ver por ella porque soy su hija”.

Este chantaje emocional o manipulación deja huellas que los niños van a cargar durante toda su vida ya aún cuando sean adultos. Al crecer, los niños que han sido víctimas de chantaje por parte de sus padres serán adultos con baja autoestima, inseguros, con tendencia a la culpabilidad y bastante inestables. Conozco a muchas personas que han pasado por mi consultorio tratando de sobrevivir a la lucha emocional de toda la vida producida por sus propios padres.

Recuerdo el caso de una mujer de 35 años con dos hijos y separada, vive con su madre y trabaja muy duro para llevar el sustento diario a casa. Su madre, ya una señora de edad con algunos achaques de vejez, la manipula con su salud, es decir, le dice cosas como “si no vienes a casa en este mismo instante me voy a enfermar y va a ser tu culpa”, “si me muero es tu culpa” o “estoy llorando por lo mal que me tratas, porque no me quisiste hacer caso de quedarte conmigo”, “¿Acaso no entiendes que sacrifique toda mi vida por ti?” a lo que ella ya no sabe cómo responder ni cómo actuar. Ella siente y piensa que no está haciendo las cosas mal pero cuando su madre le habla y la manipula de esta manera siente que todo lo que le pueda suceder a ella es su culpa por no hacer lo que ella le pide. Ella carga dos culpas, la culpa cultural que se nos ha dado a las mujeres hispanas de responder por nuestras madres, y ojo, es una responsabilidad de las mujeres, los hermanos no asumen, ni sienten que deban asumir responsabilidad alguna.

Uno de los efectos más negativos que tiene este chantaje emocional de padres a hijos, es la continuación del ciclo, es decir, nosotros estamos repitiendo los patrones de nuestros padres y nuestros hijos van a cargar los mismos patrones, si los padres se han portado así con sus hijos, lo más probable es que en un futuro ellos repitan la misma historia con sus hijos, o incluso también, con sus parejas y amigos.

¿CÓMO ACTUAR FRENTE A ESTOS CASOS?

Cuando una relación así se vuelve enfermiza, cuando los padres utilizan el chantaje emocional de un modo intenso y pernicioso, algunos especialistas aconsejan medidas tan drásticas como alejarse de los padres o como lo diría una de mis clientas, divorciarse de su madre.

Esta es una solución compleja, pero, si se superan las culpas, va a llevar a una mejor calidad de vida. Aunque esta solución es muy difícil para muchas personas, antes de tener que llegar a ella, una alternativa es buscar ayuda profesional. Es importante entender que eso que aprendimos del respeto intocable a los padres tiene un límite y este tiene que ver con recibir este respeto de regreso como hijos. Hay tiempo de ponerle un límite a esta creencia y yugo cultural.

Finalmente, aquí están 5 consejos extra para afrontar esta situación de la mejor manera posible.

1. Reconoce que tu voz vale y en tus manos está parar el chantaje.

2. Confronta la culpa y no cedas ni una vez, sigue tus instintos y escucha tu voz interior. Si está mal, hay que pararlo ya. Habla con tu culpa e incluso acógela, pero no cedas.

3. Diferencia las peticiones de las exigencias. Analiza la realidad y separa el chantaje de una simple petición. Desenmascaralo delante del chantajista cuando aparezca.

4. Ten en cuenta que solo tú tienes el control de tus emociones. No permitas que otros usen la culpa para usarte.

5. Busca ayuda profesional, cuando se ha vivido chantaje por muchos años, las raíces son tan profundas que hay mucho por sanar y no es justo que sigas llevando dentro de ti esas raíces y ese dolor. Llámanos, estamos listos para ayudarte.

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