Frustración y como manejarla

¿Te pasa que fácilmente te frustras y te quedas allí por un largo rato?

A menudo, vemos como muchas personas de nuestro alrededor viven frustradas porque las cosas no les salen como esperaban. Daniel Goleman, creador del concepto de inteligencia emocional, considera que la habilidad para manejar la frustración es una de las más importantes para alcanzar el éxito. “¡Es mucho más importante que tener un sinfín de talentos especiales!”, Dice Goleman.
La frustración se puede generar en cualquier momento o escenario, como en casa, en el trabajo, o tal vez una discusión un poco fuerte con algún amigo o familiar. Pero sin importar de donde venga este sentimiento, retenerlo por mucho tiempo nunca es buena idea.
Recordemos que la vida no es perfecta y tampoco controlable, está llena de situaciones y desenlaces que se alejan de nuestras expectativas y que fácilmente nos pueden generar una cadena de frustraciones que es necesario aprender a resolver.
Parte de nuestro crecimiento implica desarrollar tolerancia a la frustración y cuando no lo logramos y crecemos con una baja tolerancia a esta, tendremos que hacer frente a mucho sufrimiento.
Cuando las cosas no salen como esperamos tenemos dos opciones: aceptar y seguir adelante, encontrando aprendizajes en las razones por las cuales no resultó lo que esperábamos, o estancarnos en lo negativo y tomar el papel de víctimas.
Cambiar lo que ya sucedió no es una opción, pero puedes decidir el camino que más te favorece. Recuerda, la rigidez trae molestia, la flexibilidad oportunidades.
La sensación de frustración no es agradable, pero tampoco insoportable. Debemos cambiar nuestra actitud y manera de pensar para aprender que esos pequeños “fracasos” pueden ayudarnos a ser más fuertes y empoderados ante situaciones similares, y de esta manera retornar más rápidamente a una sensación más positiva.

Se desarrolla la tolerancia a la frustración en la infancia
Durante la infancia aún no hemos desarrollado por completo nuestras capacidades cognitivas, lo que nos lleva a ser impulsivos e impacientes. Por lo general, cuando los niños desean algo, lo quieren de inmediato. Ante una negativa a lo que quieren reaccionan con llanto, mal genio, gritos y pataletas. Enseñarlos desde niños a esperar y a tolerar la frustración es una de las tareas más difíciles para los padres, pero es completamente necesaria. No siempre podemos obtener lo que queremos y esto no debe ser motivo de sufrimiento.
Cuando los padres, en su afán de proteger a sus hijos, los complacen en todo para que no “sufran” durante su infancia se les está privando de desarrollar esta capacidad que van a necesitar el resto de la vida.

Baja tolerancia a la frustración
Las personas con baja tolerancia a la frustración tienen una sensibilidad excesiva a todo lo que les resulta desagradable. No toleran la incomodidad, los contratiempos o los problemas. Estas personas suelen presentar estados de estrés, mal genio, ansiedad, tristeza y resentimiento. Tienden a tomar el papel de víctimas y culpar a los demás por todo lo que les pasa.
Es usual que las personas que sufren intolerancia a la frustración se rindan antes de lograr sus metas o sean poco emprendedoras, pues la sola idea de fracasar les genera ansiedad, así que prefieren mantenerse seguros y dejar sus proyectos a sueños de lado.


9 comportamientos de personas con baja tolerancia a la frustración
1. Dificultades para controlar las emociones
2. Impulsivas, impacientes y exigentes
3. Buscan satisfacer sus necesidades de forma inmediata, y al no suceder suelen responder con ataques de ira o de extremada tristeza
4. Desarrollan con más facilidad cuadros de ansiedad y depresión
5. Creen que toda gira a su alrededor, les cuesta comprender por qué no todo sale como ellos desean
6. Tienen baja capacidad de flexibilidad y adaptabilidad
7. Pensamiento de forma radical. Es blanco o es negro, pero no hay punto intermedio
8. Se desmotivan fácilmente
9. Realizan chantaje emocional

¿Cómo puedes trabajar en la baja tolerancia a la frustración? Aquí te dejamos 4 pasos que puedes poner en práctica
1. Deja de querer controlarlo todo, no intentes predecir cada suceso de tu vida. La necesidad de control te priva de tu tranquilidad.
2. Establece expectativas realistas. Al generar tus expectativas, trata de adoptar una perspectiva más amplia, que tenga en cuenta la realidad y no solo tus ideales.
3. Se flexible. Hay que comprender que las circunstancias son cambiantes y que es necesario saber adaptarse a dichos cambios.
4. Por último, ante cualquier adversidad acepta y confía. La baja tolerancia a la frustración esconde inseguridad. Por eso confía en ti, en tu capacidad para gestionar la incomodidad emocional y salir adelante, confía en el proceso.


Acoge la posibilidad de fracasar y volver a intentar. El fracaso es una parte natural de todo proyecto. Ten en cuenta que cada vez que lo vuelves a intentar vas a ir mejorando hasta lograrlo, así que no te rindas y haz del fracaso tu amigo.

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